
9 OctTrabajáis mucho. Avanzáis poco.
En casi todas las pymes que conocemos se trabaja mucho. El propietario es el primero en llegar y el último en irse, el equipo responde y nadie se queda de brazos cruzados. Y aun así, la empresa lleva tiempo dando vueltas a los mismos problemas.
Cuando eso pasa, la reacción habitual es pedir más: más horas, más implicación, más actitud. Pero el esfuerzo ya está. Lo que falta es otra cosa.
Lo que vemos una y otra vez es que el atasco viene de las decisiones. Decisiones que no se toman porque incomodan. Decisiones que se toman en una reunión y se olvidan a la semana. Decisiones que dependen siempre de la misma persona, que ya no da abasto.
Un equipo puede empujar con toda su fuerza, pero si la dirección no tiene claro hacia dónde, el esfuerzo se reparte en mil frentes y no suma.
Por eso, antes de pedir más a tu gente, conviene mirar arriba: qué decisiones están pendientes, cuáles se han tomado a medias y cuáles se revisan cada mes sin cerrarse nunca.
Ahí suele estar la respuesta. No en trabajar más, sino en decidir mejor y mantener lo decidido.
Si mañana tu equipo trabajara el doble, ¿tu empresa avanzaría el doble?